Nosotros
Empezó sin apuro; entre amigos y una buena pregunta…
CHUYA no nació en una oficina ni en una reunión de negocios. ¡Nació en la playita!
Después de años sin coincidir, tres amigos que se conocen desde los quince volvieron a juntarsecomo cuando eran chicos: un partido de frontón, risas, y luego esa conversación larga tirados en la arena. Hablamos de la infancia, de la vida, de lo que cada uno había construido en estos años. Y en algún momento, entre recuerdos, salió la pregunta que lo empezó todo:
«¿por qué no hacemos algo juntos?»
No buscábamos inventar un negocio cualquiera. Queríamos resolver algo que nosotros mismos sufríamos.
El problema que todos conocíamos
Los tres perdíamos horas en lo mismo. Dejar lo que estábamos haciendo para llevar el auto al lavadero, encontrar una fila, o terminar buscando otro local con disponibilidad y alejarnos cada vez más de donde queríamos estar. Y cuando no había tiempo, salir del paso lavándolo en la calle: agua sucia, trapos con mal olor, un acabado mediocre y hasta el riesgo de rayar la pintura. Al final, solo se lavaba por fuera. El interior quedaba pendiente, porque no había a quién confiarle el auto ni a quién responsabilizar si algo salía mal.
Cada uno lo veía desde su mundo. Un ingeniero industrial que pasó quince años optimizando operaciones en cinco países de la región. Un ingeniero civil con MBA acostumbrado a construir y estructurar proyectos. Un diseñador gráfico obsesionado con que las cosas estén bien hechas y se sientan bien. Tres formas distintas de mirar el mismo problema, y una sola conclusión: esto se podía hacer muchísimo mejor.
Así nació CHUYA
CHUYA es lavado ecológico automotriz que va hasta donde estás tú. Tu oficina, tu casa, la de tus papás, el restaurante donde almuerzas, el cine, el club, la cancha después del partido. Vamos a ti, cuidamos tu auto por dentro y por fuera, y lo hacemos con tecnología que ahorra prácticamente toda el agua que un lavado tradicional desperdicia, y también energía, porque trabajamos con equipos a batería en lugar de máquinas conectadas a la red. Te devolvemos el tiempo que antes se perdía, y convertimos algo tan cotidiano como lavar el auto en una decisión responsable con el planeta.
Seguimos siendo los mismos tres amigos. Solo que ahora, lo que empezó como una pregunta en la arena, resuelve el problema de muchas personas que sentían exactamente lo mismo que nosotros.